¿De qué lado de la mecha querés estar?
- 6 feb
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El año 2026, que recién comienza, tuvo un abrupto inicio del día 3 de enero. Ese día, en un acto de terrorismo brutal, EEUU violó la soberanía del hermano país de Venezuela, bombardeando zonas civiles y secuestrando al Presidente de dicho país y su esposa. Pocas horas después de conocido este hecho criminal que dejó un centenar de muertos y muchos heridos, el pueblo uruguayo expresaba su solidaridad con un gran acto en la Plaza Libertad. Pocos días después de este suceso, Donald Trump empezaría a amenazar a Colombia, a México y a Cuba. Antes también había amenazado a Brasil por encarcelar al golpista Bolsonaro. Y antes había buscado intervenir en las elecciones de Panamá y Argentina.
Todas estas medidas, se enmarcan en el plan de dominación imperialista de los EEUU sobre nuestra región. Básicamente nos quieren imponer que los países americanos somos el patio trasero de ellos y que tienen sobre nosotros el derecho de hacer lo que quieran, y el derecho de apropiarse de los recursos que quieran. Se podría llegar a pensar cuál es la relación entre estos sucesos y la vida cotidiana de cada uno de nosotros. Pero es una relación que rápidamente se vuelve evidente, y el desenlace de estas tensiones condicionará los niveles de desarrollo de nuestro país y por tanto el de las vidas de las y los uruguayos.
Al imperialismo yanqui no le interesa la soberanía, la democracia, ni si las personas de tal o cual país vivimos mejor o peor; ni siquiera les importan las personas de su propio país, que son reprimidas y condenadas en su mayoría a la pobreza, la pobreza extrema y la indigencia. Su único interés radica en saquear los recursos naturales de nuestros países, controlar nuestro comercio, nuestra defensa, lo que producimos y lo que no; es decir, convertirnos en sus colonias, su fuente inagotable de recursos y mano de obra barata.
Nuestro país, por otra parte, es un país con un grado de dependencia muy alto de su economía, al igual que los demás países americanos. Esta dependencia se explica por cuál ha sido nuestro lugar en la división global del trabajo y porque durante toda nuestra historia, hasta el día de hoy, distintos imperios han querido que fuésemos suministradores de materias primas (principalmente agraria) y compradores de sus productos manufacturados. Primero fue España, luego Inglaterra y desde hace poco más de 100 años EEUU.
Nuestro bienestar depende de cuál sea el precio internacional de las materias primas que exportamos, cuando su precio es alto hay mayor flujo de divisas y eso dinamiza nuestra economía, y cuando esos precios bajan o se mantienen en una meseta, entramos en crisis, el costo de vida aumenta y nuestro pueblo paga las consecuencias. Claro que esto no es sólo por culpa del precio de las commodities, sino también porque vivimos en un sistema capitalista que sistemáticamente socializa la producción y privatiza en pocas manos las riquezas obtenidas.
En nuestro país, este año se abrirán discusiones centrales, a las que podemos avanzar en primer lugar, porque nuestro pueblo volvió a conquistar un gobierno del Frente Amplio. Estas girarán en torno del diálogo por la seguridad social, el cual implicó un proceso de un año de asambleas en todo el país escuchando a nuestro pueblo y buscará construir una Seguridad Social más justa; también estará sobre la mesa la propuesta del PIT CNT que busca atacar los inaceptables niveles de pobreza infantil en nuestro país mediante la recaudación del 1% de la riqueza del 1% más rico de la población. Pero también se abrirá la construcción de una Estrategia Nacional de Desarrollo. Esta propuesta, que surge del movimiento obrero, tiene el objetivo de discutir cómo desarrollaremos un país que no sólo dependa de la venta de materias primas a buen precio a las potencias mundia- ¿De qué lado de la mecha querés estar? les, sino que podamos destacarnos por la producción de cosas complejas, que abran la posibilidad de creación de industrias y por tanto de empleos de calidad y duraderos. Esta estrategia tiene por objetivo romper con la dependencia de Estados Unidos y las demás potencias, lograr mejores condiciones de vida para nuestro pueblo y un futuro certero para las futuras generaciones.
Esto choca de manera frontal con los intereses imperialistas. ¿Cuánto falta para que con algún pretexto inventado quieran apropiarse de nuestra agua, o nuestros puertos, o nuestras tierras? El modelo que hace imposible a las jóvenes que logran estudiar y recibirse en una carrera terciaria, trabajar de lo que estudiaron, el modelo que expulsa a jóvenes del país a buscar oportunidades en otros lugares, ese modelo es el de la dependencia. Ese modelo es el que EEUU está dispuesto a imponer en toda nuestra región.
Por eso es tan importante organizarse y denunciar las agresiones e injerencias del imperialismo en nuestras naciones hermanas, porque si no lo hacemos ahora, si no levantamos la voz por aquellos compatriotas de la Patria Grande que sufren los misiles y las tropas extranjeras, cuando vengan por nosotros va a ser demasiado tarde.
No somos ni nunca fuimos una excepción, no estamos solos en el mundo. Lo que le pasa a Nuestra América también nos pasa a nosotros. Alzar la voz contra el imperialismo y en defensa de la soberanía de nuestros hermanos americanos es también construir una patria más justa.
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